Mi Atlantida Film Fest: Love Is All

Estoy comenzando a notar, en la quinta película de este Atlantida Film Fest que es el mío, cierto patrón. Porque si de algo hablan las películas, ese tema central trata siempre sobre nosotros, mucho más que sobre sí mismas u otras tantas cosas interesantes con las que reflexionar. Love Is All se articula como un ensayo-collage en el que las imágenes hablan por sí mismas, intentando transmitir una serie de ideas y, sobre todo, una evolución en la forma que tenemos de contar historias sobre el amor desde comienzos del cine hasta hoy. Los tres pilares fundamentales sobre los que se sostiene las disquisiciones de este amor son: la mirada, el juicio moral y las fobias (tanto la homo como la xeno), retratadas en diferentes momentos de diferentes películas a lo largo del recorrido temporal. Primero, esa mirada que los enamorados, o los que están destinados a serlo o aquellos que se atraen o los amantes, se dedican constantemente. El cine siempre ha sido un juego de miradas. Personajes que se miran, complementados por nosotros mirándoles. Las miradas encierran, atrapan y fijan al otro. Las miradas se clavan y ay si las miradas matasen. Estas miradas derivan, cuando no vienen de los enamorados, amantes o atrayentes, en juicios morales. Los otros tratan de recomendar, de advertir y, después, de recordar todo lo anterior mediante la mirada, mediante la moralidad de la época. Así, las mujeres solteras que van con hombres encuentran un espacio en los cuchicheos ajenos y se ven obligadas por la sociedad a seguir ciertos comportamientos o, de no hacerlo, a ser rechazadas por ella. Pero el juicio siempre va dedicado a las mujeres. Ellas son las que tienen un final trágico. También los homosexuales o las personas de una raza distinta a la imperante. Love Is All es bastante inteligente a la hora de introducir estas pequeñas piezas en el puzzle gigante que pretende formar, dejando un hueco para la reivindicación del amor por encima de todo lo demás, de la represión a la que somos sometidos o a la moralidad que no se cuadra a nuestros gustos e instintos. Es una pena que, sin  embargo, todo esto sean momentos de brillantez que no perdura durante todo el metraje, sino que parecen escenas puntuales rodeadas o rellenadas por imágenes de archivo mucho menos interesante, coherente y pertinente. El amor puede serlo todo, pero no vale todo en el amor.

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