Fuck da polize

La policía, como todo lo demás, es un invento. Y, como todo lo que se ha inventado, no existe como tal. No es más que una mezcolanza de ideas y conceptos unidos de forma precaria en una relativa estabilidad, asentados sobre pies de barros y con una estructura frágil. Eso no impide, claro, que no conforme todo un mito. La policía es la seguridad, la protección. Se le presupone. Y da igual que lo sea realmente o que se encuentre en el espectro opuesto. La policía no existe en tanto cuerpo de ley, sino en cuanto a la creencia conjunta de que son la protección que necesitamos contra el criminal. Son caras anónimas, desdibujadas. A veces, literalmente pixeladas.

Sin embargo, la policía es algo más que ese escudo nuestro. Es la representación carnal del Sistema. La idea de Sistema como un conjunto de valores globales y aceptados de forma inconsciente: el sentido común. Como representación del Sistema, la policía funciona como reflejo de la Sociedad. No la nuestra, la de a diario, sino la Alta Sociedad, los cargos al mando, la excepcional. Funcionan, sí, como espejo. Y como su escudo. No parece ser un invento popular, como lo es la tortilla de patatas (de hecho, en el momento en que una personalidad experta en el campo culinario, un ser excepcional, re-inventa la tortilla de patatas, nacen las suspicacias y el rechazo). Porque el Sistema nunca lo hemos formado nosotros, ese 99%, sino que tan solo nos adscribimos a este. En este caso, la policía es un instrumento, un órgano más de dominio y control. Una invención, como decíamos antes. Es un escudo, porque al verlos como la parte carnal del Sistema podemos volcar en ellos nuestros temores, nuestros odios y nuestras esperanzas. Si creemos en el Sistema, ellos lo solucionarán; si lo tememos, ellos son la sombra de la porra; si odiamos el Sistema, ellos son los perros mandados por él. Pero es solo un espejismo.

Bien, la policía es escudo, es reflejo y es espejismo. No existen, pero producen visiones de la Situación del Sistema y a la vez protegen a este de la gente al margen. Nunca nos enfrentaremos directamente a los cabecillas del Sistema, llámense como quiera, mientras tengamos en mente a los hombres uniformados, de negro, en fila, escudos y porras en ristre. Mientras los sigamos viendo delante de nosotros, haciendo uso del Poder y de la Ley. Si el Sistema está corrupto, los corruptos se salvarán. Si el Sistema es homófobo, los homosexuales perderán. Si el Sistema es racista, las razas pierden. Ad nauseam.

Hay fisuras en él, pues el Sistema no es perfecto, lo que provoca fisuras en la propia policía. En el cine, el policía siempre parece ser la medida de las cosas, de la Sociedad y del Sistema. En la Historia, el relato global, sucede algo similar. Nuestros padres y abuelos corrían delante de los grises para que Franco pudiese morir en la cama.

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