Abogado del diablo

Tres jovenes afroamericanos salen a la pizarra para hablar del Black History Month. Comienzan un rap citando nombres de famosos activistas a lo largo de la historia, personajes relevantes a los que no se les presta la misma atención que a los blancos. Pasan, entonces, a enumerar 28 razones (ya que el mes dedicado a la Historia Negra es febrero) para abrazar a una pesona negra. 1) Se merecen una oportunidad. 2-28) Esclavitud.

El gag es buenísimo y funciona a las mil maravillas gracias al contraste entre el buenrollismo que se pretende transmitir y la realidad de fondo que oculta esa misma sensación. Algo similar sucede en el séptimo capítulo de la segunda temporada de Broad City, cuando se habla de cómo los antepasados de la gente blanca llegaban por la Isla de Ellis para entrar en Nueva York. Menos los de Lincoln Rice, por ser negro.

broadcity1 broadcity2

El chiste funciona más o menos de la misma forma. Se presupone un pasado global a todos los que consideramos como iguales ahora mismo, pero se debe tan solo a nuestra manera de ver  un pasado deformado por una óptica y una voz concreta: en este caso (y casi que en cualquier caso) la del hombre blanco occidental. El problema, en la raiz de este asunto, no es tanto lo que se haya hecho, sino cómo interactuamos con ese pasado. Si lo perpetuamos de alguna forma, lo discutimos de pleno o lo juzgamos como un tema baladí o exagerado.

El gran acierto de 28 Reasons se encuentra en un momento concreto: el arquetípico hombre blanco que se levanta ante alguien que defiende una injustica social e histórica (y da igual cual sea esta, aquí se habla de la Historia Negra porque es un gag relacionado con ello, pero esa figura podría aparecer en cualquier otra discusión) y juega al abogado del diablo.

Esta idea se entronca con la incomprensión de qué supone la libertad de expresión. Debería ser la posibilidad de decir cosas que en ciertos regimenes políticos o bajo ciertas censuras no nos sería posible. Denunciar situaciones injustas contra fuerzas más poderosas que uno mismo sin experimentar represalías a cambio, por ejemplo. Sin embargo, la libertad de expresión se esgrime como un arma, como una forma de jugar a ser el abogado del diablo sin atenerse a las consecuencias que ello podría llevar (que te acusen de racista, sexista, homófobo…). O usarla como escudo ante estas situaciones: «Queréis censurar mi libertad de expresión porque opino afirmación + pero…» (La construcción afirmación + pero se usa continuamente en estos casos. La segunda frase, comenzada con el pero, anula a la primera, por mucha bondad que en ella haya.)

Así, cuando alguien se posiciona en el lado del abogado del diablo, sabiendo, por lo tanto, que su posición es erronea (¿creerán que en 50 años miraremos hacia atrás y les daremos la razón?), asume que está ejerciendo su derecho a la libertad de expresión. Aunque esto lleve a situaciones tan absurdas como que en un debate sobre el sexismo se exiga oír a todos los ángulos de este debate, pese a ser contrarios al mismo.

Esto es: en vez de debatir cómo luchar contra una u otra situación, una u otra mentalidad, uno u otro discurso arrastrado durante decenios, se discute sobre la existencia del mismo. Aludiendo a la libertad de expresión o a ejercer de abogado del diablo. Todo por la pluralidad de opiniones. Estas ideas se deben, tan solo, a la incapacidad de ver en perspectiva. La Historia siempre ha estado contada desde nuestro lado, con numerosos reproches desde el otro. Así que creemos, de forma maliciosa o no, que nosotros también podemos reprochar al otro lado cuando ellos tratan Su Historia.

Lo cierto es que siempre hemos sido el abogado del diablo y, hoy más que nunca, tenemos la capacidad para usar nuestra libertad de expresión como queramos. Nadie nos la va a coartar ya que, cada vez que la usamos como escudo, se debe a que la hemos usado como arma antes. Hoy Internet se amolda al discurso de cada uno, es un ser orgánico que nos rodea y se adapta a nosotros Y siempre habrá un hueco para defender la islamofobia y la eugenesia.

Por eso, cada vez que ellos digan Slavery!, nosotros tenemos que decir Sorry! Y nada más.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s