’14: Ida

(2013, Paweł Pawlikowski)

Puede que nuestro único Dios sea el pasado que nos agarrota y nos impide actuar. Bien por su constante presencia o por ignorarlo de forma casi automática, decide nuestras acciones, nos empuja contra el suelo, nos aprisiona e impide liberarnos a lo largo de nuestra vida. Descubrirlo y enfrentarnos a esto, dos formas de lidiar con él complementarias, solo será un paso intermedio hacia la liberación total y el dominio de nuestro presente. El cómo lidiar, sin embargo, es mucho más difícil. Se puede huir, siendo incapaz de asumirlo en su totalidad y abrazar lo que sea que suponga, convirtiéndolo en parte de uno mismo y superándolo así; o se puede usar para impulsarse hacia adelante. Usar el pasado como el combustible de nuestra locomotora. Pero es tan solo una vida. Es una cosa pequeña, irrelevante, contingente en el gran esquema de las cosas. Y, sin embargo, define a una sociedad, a un momento. Aun hoy estamos intentando lidiar con nuestro pasado. ¿Lo ignoramos, temerosos del daño que nos pueda causar, o lo abrazamos, creyendo que en él está la respuesta a una salvación aparente, aunque el futuro ya esté decidido?

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