Dios tiene un molde

Es altamente probable que Dios tenga un molde. En concreto, seis y sus contrarios. Doce en total. Solo hay doce tipos de personas en el mundo porque Dios tiene un molde. En realidad, Dios no existe. El molde, sin embargo, va más allá de Dios, de nosotros y de sí mismo. El molde acaba por convertirse en Dios.

fionna

Cada vez que una ideología cobra fuerza, otra fuerza debe contrarrestrarla. Una de estas fuerzas ideológicas que más fuerza ha cobrado en internet (gracias a una pluralidad de miradas jamás vista) es el feminismo. Ha tardado demasiado su opuesto. El feminismo, en realidad, parecía ser una idea que flotaba, inocua, inabarcable, hasta que empezo a tomar puntos de referencia. Aquella película, ese personaje, este videojuego.

Bien es cierto que ese feminismo existe desde… Bueno, desde antes de que yo naciera, que para mi es mucho tiempo. Pero era imposible que fuese tan exhaustivo como lo es ahora. Miles de personas analizando miles de películas distintas o una en concreto. Su contrario, sin embargo, se concentra en  parcelitas de terreno que intentan abarcar el todo raspando la superficie. Además, ha tardado menos tiempo en aparecer la parodia del contrario que el contrario.

Dentro de esta capacidad para abarcarlo todo de forma exhaustiva, tuvo ayer un encuentro entre diferentes mujeres relacionadas de alguna forma con los videojuegos. La charla pueden verla en este enlace. Pero, debido a que hablar de ella sería una labor meta del todo innecesaria, hablemos de las reacciones.

Como Dios es un molde y todos salimos de este molde, la forma de crítica al feminismo se enmarca en no más de cinco o seis posturas. Analizaremos casos concretos. Si no todas, al menos la mayoría. Esto ayudará a 1) comprobar que toda postura contraria esta indocumentada, sale de un estereotipo y es poco más que una frase hecha tras otra y 2) corroborar que el molde es Dios.

 

Vision objetiva/Sentido Común

El Sentido Común es esa Verdad Absoluta que, según Barthes, naturaliza la historia. Todos tenemos eso del Sentido Común, que nos dicta el Bien y el Mal, lo Lógico y lo Ilógico, la Verdad y la Mentira. Lo cierto es que el Sentido Común tiende hacia el conservadurismo, hacia una mirada del mundo heredada y una idea inmovilista de este.

Esta idea de la Verdad nos lleva hasta la idea de lo Objetivo. Lo Objetivo es aquello que se ha demostrado por estudios, por números, por cientificos varios, comprobable y contrastable. Así, si lo Objetivo concuerda con Mi Sentido Común, esto me legitima. No puedo estar equivocado. Y así mi Sentido Común impera y persiste.

 

No es para tanto/Vaya histéricas

La incapacidad para ponerse en pellejo ajeno deriva en este tipo de argumentos. No es por una intelectualización que elimina de raíz toda clase de comprensión que no sea factual, sino por no querer tratar nada que se aleje de su zona de confort. Mirar a su alrededor y comprobar que las mujeres pueden votar, salir a la calle ellas solas y trabajar ya satisface a cualquiera incapaz de ahondar en la narrativa que hay tras el sexismo más micro.

Añadamos, además, la idea más que asentada de mujeres como seres llenos de histerias, cambios de humor y razonamientos un tanto peregrinos. La mujer como una Lady Macbeth de la que uno no se puede fiar, una Ophelia intratable por incompensible. Un Otro que quiere llamar nuestra atención.

 

Yo, mi, me

Juzgar la totalidad del mundo desde la visión más personal. Creer que la percepción del mundo más cercana y asible es la realidad completa que abarca todo tipo de ambitos. Es uno de los argumentos que más y mejor se defienden porque trata el tema que más nos gusta a todos: nosotros mismos.

Funciona en dos sentidos, esta percepción: superponer el mundo personal al mundo exterior y cerrarse a los influjos externos. Una sinédocque engañosa que nos oculta ciertas realidades a las que no somos accesibles por, precisamente, ser inaccesibles. Antes de frustrarnos intentando aprehenderlas, se rechazan por completo. Un silogismo muy básico: si yo no conozco ninguna A, no habrá ninguna A.

Lo personal es político. Hasta por omisión.

 

Qué van a saber

Este, quizá, sea un argumento propio del mundo de los videojuegos. Necesitar una prueba de que las mujeres que juegan lo hacen de verdad y no porque se lo han visto a alguien más. Porque los true gamers nacen, no se hacen, y son todos hombres.

Lo cierto es que la moda afecta a todos por igual. La explosión de los youtubers, de dos años para aquí, ha convertido el jugar (quizá más el mirar) en un entretenimiento más, como ver una serie mientras se desayuna. La  sensación de perdida ha dañado muchos orgullos que necesitaban sentirse especiales de alguna forma, siendo un grupo reducido y exclusivo. Pero el empecinamiento que se muestra con dudar de las mujeres está admitido dentro de una narración mayor.

 

La paranoia aquí ya no la entiendo, pero me parecía necesario reseñarla.

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