Nuestro salvador en Guren Lagan: Guren-hen nos mintió

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Somos las historias que nos contamos a nosotros mismos. Se deja entrever, pese a su narración acelerada, en la historia de Tengen Toppa Guren Lagann: Guren-hen. Aun así, nadie parece ser consciente de ello en la serie. Bueno, van a perdonarme, es mentira. Hay un personaje que es demasiado consciente de las mentiras que cuenta, las mentiras que cuentan todas las historias, el trampantojo que se oculta tras cualquier narración, pero también los procesos mentales que nuestro cerebro lleva a cabo para creérnosla. Kamina es muy consciente de su calidad de personaje en una narración global.

Kamina, al descubrir toda mentira, decide ser también un sujeto activo en la narración. Todo Tengen Toppa tiene un regusto metanarrativo, favorecido constantemente por la personalidad de un Kamina que pretende llevar más allá cualquier limite posible. Para muestra, una imagen:

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Una de las enseñanzas más básicas aprendidas por mi generación era que la unión hace la fuerza. Al menos, así veíamos en los (Mighty Morphin) Power Rangers. Los Zord de cada Ranger se fusionaba para crear al magnifico Megazord, forma única y definitiva para derrotar al mal. La estructura era muy simple: un bicho atacaba la ciudad, los Rangers lo vencían, pero este crecía gracias a la magia de los villanos (Rita Repulsa, en principio) y debían llamar a los zords para, a continuación, unirse en el arma total.

Kamina no es el héroe de nuestra historia. Es un mesías, un profeta, un filósofo de la acción y el desconcierto. Él sabe y nosotros no. Sabe que para vencer a un imperio milenario de hombres-bestia, para cambiar el transcurso de la narración, una narración que el resto de personajes lleva en sus genes, tan arraigada como el propio cambio y mutación, debe convertirse en algo más que un personaje. Debe ser pasto de mitos y leyendas. Así que lo hace.

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Kamina pasa de sujeto en una narración, de un Yo que actúa, en un objeto en el que los demás se apoyan, un Él que cataliza sentimientos y acciones. Lo que se interprete luego de su sacrificio último ya no le atañe. Se ha convertido en un símbolo: el símbolo necesario para la revolución, el cambio. Kamina está por encima de toda narración desde el primer momento, tarde o temprano tenía que acabar eludiéndola para entregarla en manos de sus verdaderos protagonistas. Que ellos resuelvan el conflicto final. Lo que hagan a continuación… es otra cosa.

 

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